| Caridad de noche [Argumento] |
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aunque no se atreve a confesárselo ni a ella misma. La vedette del espectáculo marcha al extranjero, ventajosamente contratada, y deja plantado al director, que se ve precisado a sustituirla rápidamente. Ello coincide con la visita de Marieta de una tía suya, ama de llaves de la Marquesa de Monteflorido, que se encuentra de viaje, y como aquella llega en el magnífico automóvil de la Marquesa, es tomada por ésta misma. El equívoco producido lleva a todos a suponer que la "aristócrata" es la nueva empresaria, y todos ven a Marieta la primera vedette. Como ésta vale, en realidad, entusiasma a todos en los ensayos, y el éxito del estreno empieza a perfilarse como seguro. Cuando tía y sobrina se dan cuenta del equívoco, las cosas han llegado muy lejos, y deciden seguir adelante con la farsa. Todo se ha hecho fácil y hay crédito ilimitado desde que "se sabe" quién financiará el estreno. Los apuros en que se ven tía y sobrina aumentan con la aparición de un señor que conoció en Cuba a la Marquesa, siendo ésta casi una niña, y de un Conde, al parecer, enamorado de Marieta. En realidad, se trata del mozo del comedor de la verdadera Marquesa, que está de acuerdo con Clara, el ama de llaves, para dar celos a Alfredo, ya que Clara se ha propuesto que se interese por Marieta, lo que consigue plenamente. Una noticia de prensa, que habla de la verdadera Marquesa de Monteflorido, pone en guardia al sastre, al escenógrafo y a la segunda vedette de la compañía, que como es natural, odia a Marieta, y en la noche del estreno, se presenta la aristócrata, acompañada de un policía. Pero la dama se ha divertido tanto con el espectáculo, que perdona a su ama de llaves, y todo acaba felizmente. |